NOTICIA: Reportaje La Vanguardia a Joan Pons

Las ventajas fiscales permiten reducir el pago final, con una gran variedad en función de la autonomía.

Si el objetivo es aligerar la factura de la declaración, hay que ir a las deducciones. Entre las estatales y las autonómicas se esconden desde apoyos por la compra de vivienda hasta la adquisición de bicicletas. En general “son para situaciones concretas y tienen poco impacto recaudatorio”, se apunta en REAF CGE. Suelen estar vinculadas a rentas bajas y ciertas circunstancias, por lo que hay que leer la letra pequeña.

La estrella este año son las deducciones por eficiencia energética, que entran en vigor en esta campaña. “Por invertir en la vivienda hay muchas deducciones tanto a nivel estatal como autonómico. Además, las ayudas de entidades locales están exentas. Se ha hecho bastante hincapié en ellas”, plantea Gema Santiso, asesora fiscal de Tax Scouts. Con ellas se busca fomentar una reducción del consumo energético y reformar y poner más vivienda en el mercado, añade.

Por obras en la vivienda habitual que rebajen un 7% la demanda de calefacción y refrigeración se opta a una deducción del 20%, con un máximo de 5.000 euros por vivienda. Para las que reduzcan el consumo de energía no renovable el 30% o mejoren la calificación energética a A o B, la deducción pasa al 40% con un máximo de 7.500 euros. En el último gran supuesto se llega a una deducción del 60% y un máximo de 15.000 euros por actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales donde caiga el consumo el 30% o se alcance la certificación A o B. Este año, el plazo que se recoge es, en todo caso, limitado: se puede sumar cantidades desde el 6 de octubre del 2021.

Al margen, las deducciones estatales para vivienda, tanto por compra como alquiler, están en un régimen transitorio del que se beneficia cada vez menos gente: la adquisición debe ser previa al 2013, y el alquiler, al 2015. En cualquier caso, si se entra en los supuestos, si quedan años en la hipoteca, se recomienda no liquidar cuotas en exceso y escalonarlas para ir beneficiándose cada año del 7,5% de los pagos que se pueden deducir –con un límite de 9.040 euros–, aconseja Joan Pons, secretario de EFPA España y socio director de Audiconsultores ETL Global. A ellos se suman las deducciones autonómicas, muchas de ellas centradas en los jóvenes, con otro 7,5% y sin tanta limitación temporal. En Catalunya puede llegar al 9%.

Entre las deducciones estatales también sobresalen las de donaciones, cuotas en sindicatos o partidos, inversiones en empresas… “Las deducciones buscan fomentar una inversión en algo que al legislador le interesa”, insiste Pons. Así, con las de vivienda se persigue facilitar la compra; con la de donativos, que la gente ayude a entidades, y con las que deducen la inversión en empresas de nueva creación, “que surjan empresas y se cree empleo”, repasa. Por eso en Asturias, entre otras, las hay encaminadas a impedir la despoblación.

Todas las deducciones las recoge el portal Renta 2021 de la Agencia Tributaria. Si se bucea en ellas se da con las autonómicas, donde se apoya desde la emancipación, como en La Rioja, deduciendo la luz, el gas o internet, hasta la compra de libros de texto, como en Aragón, Asturias o Baleares. Los riojanos también pueden deducir hasta el 15% por la compra de una bici; los canarios, el 10% de la compra de gafas; en Castilla y León se puede deducir el 15% de un coche eléctrico… Son, en parte, “una cuestión más política que de recaudación”, cree Santiso. Como resultado, ser familia numerosa, tener un hijo o núcleos monoparentales es más ventajoso dependiendo de dónde se resida.

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